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miércoles, 15 de enero de 2014

Juan Gelman, el gran Juan...




Mi pequeño homenaje a
un gigante:

Tenia que morirse en horas de Luna llena, tenia que partir cuando su tierra estaba iluminada por uno de sus amores, tenia que hacerlo sin abstraerse, sin improvisar, sólo lanzarse sobre el ocaso, como el poema. Irse para quedarse anclado en la palabra y en la luz y ser eternidad... diciendo:
"...Escribo en el olvido, en cada fuego
de la noche cada rostro de ti..."

Luna:
Escribe porque
la vida lo escribe y cree
que escribe sobre
lo que ella no sabe: el otoño
maestro de la espera,
el dolor de haber sentido dolor,
el pájaro que vuela
en la hora presente para
convertirla en pasado.
Las imágenes componen el mundo
y el sol que dora la ciudad
parece harina caliente
haciendo pan en mi cuarto.
Ser uno es no tener nada.
Cae el ocaso sobre
la palabra que flota en lo visible
como una luna.
(Juan Gelman)



©® Susana Inés Nicolini 

jueves, 9 de enero de 2014

es la noche





Es la noche,
el aura del artista
se ha recluido
confinada en el sueño de lo errante.
Es la noche,
la hora de la inquietante espera,
del delirio en etéreas raíces,
en rumores de lamentos,
Es la noche
detenida
en el hombre que mira su copa vacía
justo cuando la sed comienza.
  

©® Susana Inés Nicolini


(Acuarela de Silvia Pelissero)

jueves, 2 de enero de 2014

niña


Levantar la perla de tu mano, 
sólo eso
sujetar tu largo pelo 
y suspirar, 
basta sólo eso, 
entonces
corazones de hombres tañen y arden;
y la espuma se enciende, cual cirio,
sobre la arena opaca
y van las estrellas remontando el rocío
para iluminar tus pies que pasan.


©® Susana Inés Nicolini

martes, 24 de diciembre de 2013

Navidad en Verano



¡Así es mi Tierra!
Con este sencillo villancico argentino de Félix Luna y esta bellísima interpretación quiero desearles Feliz Navidad a TODOS... con mi Navidad de verano, que a muchos les parecerá extraña... y a otros sofocante, pero igual de entrañable... 

Mi navidad está metida en el verano

no tiene pino ni la nieve le da luces,

mi navidad con el calor va de la mano

y un dulce olor a sidra y a pan dulce...


Paz a todos los hombres,

paz en la Tierra,

en mi tierra caliente

y en la que nieva.

Paz a todos los hombres,

paz en la Tierra.




Noche Buena

Hoy que mi Ciudad me agobia, que me ofrece el sacrificio de mi misma, convocándome a su averno y también a su lujuria. Esta locura -casi indecente- de sentir que la Noche Buena es una arremetida de compras y estridencias. Me siento insensata, lejana, impertinente, por no participar de éste "devore" ni a éstas nupcias inseguras. Soy -quizá- una "rara avis", una penitente... ¡No me gusta la demencia plástica ni el dos por uno! Quisiera que repartamos Paz, amasemos Amor, y nos diéramos muchos abrazos, de los genuinos, de los queridos... Quisiera que los buenos deseos respondan a la franqueza, a los pechos llenos de esperanza, a los brazos repletos de convicciones... Tal vez esté queriendo mucho, acaso sea una idealista. No importa, yo seguiré insistiendo; y como dijo Borges, seguiré pensando que:
"Así voy devolviéndole a Dios unos centavos
del caudal infinito que me pone en las manos"

©®Susana Inés Nicolini

martes, 24 de septiembre de 2013

mitad




"Ese hule seco en tus arrugas, esas botas de piel gastada, esa boca ceñida a la curva del cigarrillo que no enciendes por no descuartizar más tus pulmones, esos bolsillos conteniendo sólo promesas, el delirio de un deseo que tu mismo amonestas porque a nadie le gusta llorar…

El vidrio de la ventana del bar que es la suma de tantos rostros, y esta puesta de sol que, ahora, apuesta a ser abismo. Siempre el margen, lo inacabado, las esferas del tiempo que no cesan de confesarnos manteniendo esa costumbre inhóspita de no atrevernos, de no tomar impulso, creyendo que ninguno sabrá qué decir.
Hijos de Dios, poetas de milagros que sólo conocen nuestras lágrimas. Bailarines a solas, eventualmente frente a algún espejo… y el imaginario y el miedo, y el fragmentado sentimiento de no saber y seguir balbuceando al respirar…
Y lo juzgado, para calmarnos por momentos, cuando nuestro espíritu tembloroso ya no puede crear ninguna excusa más, ni seguir en ese laberinto en el que nos escondemos.
Y eso que sobrevive para seguir ahí, ahí mismo, en el lugar de lo único que es totalmente nuestro, desesperadamente nuestro, pero que ni siquiera queremos nombrar.
Trampas creadas para volver a oler magnolias, o jazmines o azucenas y volvernos monigotes, a primeras horas de la tarde, para confesarnos en soledad… sin que los demás se enteren porque no alcanza el valor para decir lo cierto, porque la felicidad es esa: la aprendida, y algún día nos contentaremos, normalmente, como todos…sólo con ser una mitad.”

©® Susana Inés Nicolini

(Todos los derechos reservados)

martes, 27 de agosto de 2013

gélida



"Esta gélida noche se perpetra; una temperatura así no es más que un delito para una urbe como la nuestra. Es una hora maligna, fundamento que se le da a la muerte para arrojar máximos resultados sobre los “sin techo”. Sin embargo, ese dato no sale en las noticias. Acaso, interludio (menos que eso) entre la publicidad de un cocinero que farfulla un italiano fingido, y la feroz procacidad de los informadores de asesinatos. Casi una lotería entre los que dan pronósticos haciendo dibujitos de soles, nubes, lunas, gotas…
Holocausto que adjudicamos a la naturaleza. Comparsa de piadosos que miran detrás de las ventanas a los abandonados que recogen lo que pueden en las calles, siguiendo la amargura de su maldición… ¡Cuánta tristeza agrieta, hoy, el corazón de los sensibles!
¿Dónde quedó Alicia? ¿Dónde el País de las Maravillas?... y los conejos. Que aparezca el espejo, o se abra el sésamo, para no morir de espanto... de espanto".


RNPI Susana Inés Nicolini
(todos los derechos reservados)