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viernes, 21 de noviembre de 2014

necesito



Necesito un poema que me tome las manos
que se astille sonriendo en la voz que lo cante
que se lleve en sus labios la niebla verde de mis ojos,
y me calme de pronto el frío de huir
en ésta alucinada maleta de piel de pájaro.



©® Susana Inés Nicolini
Sue_*

#SafeCreative

Pintura: Josef Kote

lunes, 10 de noviembre de 2014

tú poeta



Tú poeta que cantas a la muerte.
Tú que describes la casa de mi vacío.
Tú que me hablas con deseos ebrios,
que conoces la palabra de cada madrugada.
Desde la orilla de mi ángel te busco
levantando mi cadáver,
en ésta nostalgia que ya se ha hecho
amiga de las flores
amiga de la lluvia
amiga de mi sangre,
y ahora vaga en el viento
cuidando de no hollar tu sonrisa:
única barca tripulada por el sol.


Imágen: "Dânae (c. 1621), de Orazio Gentileschi"

martes, 28 de octubre de 2014

una mitad


"Ese hule seco en tus arrugas, esas botas de piel gastada, esa boca ceñida a la curva del cigarrillo que no enciendes por no descuartizar más tus pulmones, esos bolsillos conteniendo sólo promesas, el delirio de un deseo que tu mismo amonestas porque a nadie le gusta llorar…
El vidrio de la ventana del bar que es la suma de tantos rostros, y esta puesta de sol que, ahora, apuesta a ser abismo. Siempre el margen, lo inacabado, las esferas del tiempo que no cesan de confesarnos manteniendo esa costumbre inhóspita de no atrevernos, de no tomar impulso, creyendo que ninguno sabrá qué decir.
Hijos de Dios, poetas de milagros que sólo conocen nuestras lágrimas. Bailarines a solas, eventualmente frente a algún espejo… y el imaginario y el miedo, y el fragmentado sentimiento de no saber y seguir balbuceando al respirar…
Y lo juzgado, para calmarnos por momentos, cuando nuestro espíritu tembloroso ya no puede crear ninguna excusa más, ni seguir en ese laberinto en el que nos escondemos.
Y eso que sobrevive para seguir ahí, ahí mismo, en el lugar de lo único que es totalmente nuestro, desesperadamente nuestro, pero que ni siquiera queremos nombrar.
Trampas creadas para volver a oler magnolias, o jazmines o azucenas y volvernos monigotes, a primeras horas de la tarde, para confesarnos en soledad… sin que los demás se enteren porque no alcanza el valor para decir lo cierto, porque la felicidad es esa: la aprendida, y algún día nos contentaremos, normalmente, como todos… sólo con ser una mitad.”

©®Susana Inés Nicolini
Sue_*


#SafeCreative 

 (Imagen Daniel Lumbini)

viernes, 24 de octubre de 2014

ya estoy desnuda


Se humedecen las dos palabras que no pronunciaré en ésta madrugada.
Sobre las veredas ciegas de almas, mueren las golondrinas
y los hombres sin caricias.
Mis pies, como helados campanarios, no han encontrado tu piel
y tiritan acurrucados.
Pobre instante que he suspirado muerta de ternura,
esperándote.
Ya estoy desnuda y nadie me ha regalado mariposas.
Ya estoy desnuda y en mis alas se posó la escarcha.



miércoles, 22 de octubre de 2014

un pájaro





Cayó en cascadas el amor
respirando poemas.
Ardió en un patio prohibido
rodeado de lajas taciturnas.
Voló las arenas de playas,
dónde brujos y notarios
construían palacios o celdas
con las mismas palmas pulidas.
Se exilió, por algún tiempo, en
Infiernos con sellos de bautista.
Merodeó los ojos de ese rostro
iluminándolo con intermitencia,
y él también creyó que era luz.
Se acunó en las pestañas anochecidas
de la joven que lo soñaba.
Enhebró pupilas negras como pozos
para rezar cientos de rosarios.
Bebió hasta saciarse, enloquecido,
en el vórtice de la última inocencia.
Con el soplo festivo de su risa
araño el tesoro de un corazón
y prometió eternidad.
Pero no bastó…
De todos modos el ángel gris
lo hizo añicos.
Y aulló en el amanecer
en el crepúsculo
en la noche
atravesado por las espadas
del hábito.
Y comenzó a correr por la tierra
esquivando las piedras,
los lobos,
los mendigos,
el tedio,
la tristeza,
la obsesión
y la muerte.
Acaso el amor sea un pájaro,
o en las lindes de la felicidad
se vuelva pájaro incierto,
acorralado,
que un día…
un buen día…
decide convertirse
en la inmutable arena del silencio
entre cigarrillos y cenizas.

©® Susana Inés Nicolini
Sue_*
#SafeCreative

(Pintura Gian Lorenzo Bernini)

viernes, 17 de octubre de 2014

la mujer





La mujer abrió los ojos para llorar. Entonces vio a través de sus lágrimas. Y aprendió por el llanto que la memoria debe ser reinventada para perdurar. Y comenzó a tejer su canto, balsa de pluma azul, para no olvidar"


Sue_*

#SafeCreative 

(Fotografia: Max Sauco - Rusia) 

busco




"Busco el favor de la música
mientras el horizonte dispone una inmensidad.
Sigo el camino de la línea curva
porque el trazo circular 
es más propicio para el recuerdo" 

©® Susana Inés Nicolini
Sue_*


(Fotografía: Water by Thorsten Jankowski)