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Versión propia sobre imagen de Amy Judd
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Dicen que la luna se
interna en la
umbrosa inmensidad
noche a noche, como una
madre
para proteger a sus hijos.
Seres desprevenidos que
hunden
sus cuerpos entre
espasmos,
mientras el crepúsculo
disuelve
su corazón de sangre.
Dicen que ellos beben de
su
pecho abierto por puñales
con idéntica esperanza,
uno a uno.
Dicen que el solsticio
invernal
le teme a la muerte, como
ellos
le temen a la intemperie,
cuando
su madre reina,
y que los dioses
precipitan su
rostro mineral sobre las
sombras
para impedir que se
enamoren,
tratando de ponerles
delante
la bendición del agua
mansa,
mientras los cuerpos
impalpables
de pájaros sueltos
revolotean en las bocas
de los humanos,
presagiando,
de todos modos, el amor.
Áureo quijote que
probablemente
muera, intentando olvidar
los fantasmas de las
baladas de otoño.
Alegre timonel entre
naufragios,
que persigue el sabor de
una sonrisa
que ha soñado,
una tarde de fina lluvia,
entre orquídeas y
amapolas.
Dicen que la luna siempre
triunfa,
y que como toda herencia,
el enamorado recibirá,
cuando
la lucidez lo ciegue,
miles de aves de fuego,
desgranando incertidumbres
y penas
de poema en poema.
Dicen…
©® Susana Inés Nicolini
#SafeCreative
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