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jueves, 9 de octubre de 2014

la Tierra toda



Si yo pudiera morder la Tierra toda
tal vez me tragaría tanta belleza,
como fiera iría, como loba,
por las mañanas
las grises
las soleadas
sintiendo los crujidos del querer
y sentirle el sabor por un momento
a la primavera que me toque
por todas las noches que me den
para vivirlas
por todas las lluvias que me mojen
cubriendo con soles
los labios que me besen.
Pero no todo es días de sol
y cuando falta la lluvia,
se la pide, porque –en definitiva-
se la extraña,
como se extrañan las montañas
las planicies, las rocas
y las hierbas.
Entonces se nos hace el vivir
como quien vive
el cavilar como quien piensa
el sentir como quien mira
al darnos cuenta que es bello
el morir como la tarde
recordando el poniente
como lo recuerda el día,
y recordar lo bella que es
la noche que se queda
esperando la miel que la
luna vierte.

©® Susana Inés Nicolini
Sue_*
#SafeCreative

(Pintura: Henry Yan)


miércoles, 8 de octubre de 2014

en la poesía



A la espera de alguna maravilla
me he quedado.
Las ideas se han vuelto de repente
pájaro sin vuelo,
playa sin pisadas
eco de algún eco,
puerta clausurada.
El abismo ha brotado
en mi mirada
como pálida anémona.
Del humilde saco de
mis musas
los párpados cerrados de los astros
han extinguido las lenguas
del sol
y el agua de esmeralda.
El campo ya no cimbra
augustos girasoles,
ni los surcos de la tierra dan frutillas.
Los labios besados en
otro tiempo
se han convertido en líquenes
amargos.
Naufragan las palabras
en el mar de mi silencio.
El aura del artista
se ha recluido
confinada en el sueño de lo errante.
Las lágrimas dulces,
como licor de llanto,
cancelaron sus fórmulas alquímicas.

Es la hora de la inquietante espera,
la inspiración destinada a mi pluma
se ha detenido en los valles
del delirio y en etéreas raíces,
en rumores de lamentos;
en el hombre que mira su copa vacía
justo cuando la sed comienza.

¿Dónde estás?
Pregunta mi muerte y mi piedad,
cuándo mi corcel, que no sabe de riendas,
sale a buscarte en el filo del día,
con la barca de la noche precipitándose;
porque debo encontrarte,
más allá de bastas regiones tenebrosas,
en el mínimo roble o el indeleble acero,
en la palabra negra, en la palabra blanca,
o en el hontanar sombrío…
Como sea, debo encontrarte,
como sea…
Acaso, tan sólo estés en el poema.

©® Susana Inés Nicolini
Sue_*


( Pintura: Pascal Chove.)

lunes, 22 de septiembre de 2014

vísperas

Son eternas las vísperas 
si una mujer te ama.
en adelante, siempre, buscarás su rostro
porque la has visto
en el mismo lugar donde todo es eterno.
Son tan bellos los miedos
que fugan si ella aparece,
que sientes que hasta la lluvia
te trae su cáliz, para bendecirte .
Esa mujer es obra de los vientos
de los días, del deseo
y ahora la conoces.
Te la anuncian las noches, los jazmines
las veredas mojadas
y ese haz de luna que ha sido tu poesía
tu tierra, tu bastión
la vieja piedra de tu catedral
y tu llanto solitario.
Pero han querido enseñarte,
apartando ese secreto río
cuando ella interrumpió el viaje
y convirtió tu soledad en su templo.

©® Susana Inés Nicolini
Sue_*
#SafeCreative

Obra: "Lucrecia" (1804) de Damià Campeny (Escultor Catalán)

miércoles, 10 de septiembre de 2014

para caber





Empequeñece  el don de hoy
para caber en mi mano,
inescrutable cotidiano
como el milagro.
Lo eterno es éste instante
en que murmuro te amo,
y el tiempo y sus laureles
lo murmuran conmigo.

©® Susana Inés Nicolini


Pintura: Omar Ortiz (Guadalajara – México) - contemporáneo.
Serie Manos Femeninas al Óleo sobre lienzo - Realismo.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

piel de guijarro



La magia recorrió su memoria con un paisaje abierto, y anduvo el mundo de ida y vuelta diciendo sus versos sin monotonía. Para contar una historia caminó hacia el extremo sur de sus recuerdos y dijo:

Sobre la piel oscura, una túnica sencilla
que sobre esa piel danzaba
En ese mundo la lluvia se reunía
en algún lugar del cielo,
había viento en ese mundo
donde la pasión esperaba.
Sobre la piel oscura, la túnica hablaba
Sobre la piel oscura, el aire helaba.
Sobre la niña oscura
se tendió el puma dorado de los montes;
el sitio olió a almizcle, a hierba picante
y a arrayanes…
junto a junto, el fue raíz en ella
ella cambió sus trenzas
por una cabellera alada.
Cuerpo con cuerpo. Guijarro con guijarro
durmieron en la soledad del prado.
Ella tomó su mano y lo llamó amado,
el, que era un dios, dejó que
los tiempos lo olvidaran .

(piel de guijarro)

©® Susana Inés Nicolini
Sue_*
#SafeCreative
Pintura: "Milagro de la Vendimia" - “Lee Bogle” Indigenistas - Contemporáneos.



a mi Sur




Los acróbatas nocturnos
han vuelto a los tejados.
Emociona éste crepúsculo azul
en transparencias
que con tijeras de luz
anda repartiendo el cielo.
Zaetas de aromas
aparecen y regresan
tajantes, disparadas.
Ha llegado septiembre a mi Sur
y, según dicen,
la distancia hasta el amor
se ha acortado.

©® Susana Inés Nicolini
Sue_*
#SafeCreative

Pintura: "Ninfa de las mariposas" Casto Plasencia y Maestro (1846-1890).

lunes, 1 de septiembre de 2014

dos soles


Foto: ¿Acaso es ésta muerte un simple atajo de memoria,
una vasija con agua de menta
que llega para agasajarnos en el sueño?
Un dolor de luna. Una ausencia.
Ese pequeño puñal que llevas en tus besos,
esas mutuas lágrimas que transforman
en negros lagos el inmenso circulo de tu mirada.
¿Quien puede culparme por cantar 
con las alas mutiladas, como el último 
pájaro de la noche?, si mi pena ya no puede mitigarse,
como no puedo lavar la tierra de la sangre
que quiso sosegarla; si sé 
mi Dama, mi mito, mi magia, mi elegía, 
que dos soles después que tú te marches
yo tensaré el silencio para siempre,
y ni en el cuento, habrá garganta alguna
que me alabe.

©® Susana Inés Nicolini
Sue_*
#SafeCreative
Pintura: "La seducción de Merlín", pintura del prerrafaelista Edward Burne-Jones, 1874.


¿Acaso es ésta muerte un simple atajo de memoria,
una vasija con agua de menta
que llega para agasajarnos en el sueño?
Un dolor de luna. Una ausencia.
Ese pequeño puñal que llevas en tus besos,
esas mutuas lágrimas que transforman
en negros lagos el inmenso circulo de tu mirada.
¿Quien puede culparme por cantar
con las alas mutiladas, como el último
pájaro de la noche?, si mi pena ya no puede mitigarse,
como no puedo lavar la tierra de la sangre
que quiso sosegarla; si sé
mi Dama, mi mito, mi magia, mi elegía,
que dos soles después que tú te marches
yo tensaré el silencio para siempre,
y ni en el cuento, habrá garganta alguna
que me alabe.


©® Susana Inés Nicolini

Sue_*
#SafeCreative

Pintura: "La seducción de Merlín", pintura del prerrafaelista Edward Burne-Jones, 1874